¿Puedo tener envidia de los discípulos?
Mar 25
Perdonadme el título, pero desde que leí por última vez el capítulo 21 del evangelio de Juan no hago más que darle vueltas. ¡Qué preciosidad de capítulo!. Creo que es una concesión que Juan quiso dar como “compensación” por todos los momentos que pasaron junto a Jesús. Es un capítulo precioso que alguna vez me ha hecho saltar las lágrimas de emoción al imaginar la situación.
Ya veréis:
Imaginaos, los discípulos, reunidos al lago del lago Tiberíades, recordando con nostalgia y tristeza a Jesús, con el cual tanto tiempo y tantas experiencias habían pasado. Ya no estaba con ellos. No se si mientras estaban juntos en ese momento hablaban, o miraban hacia el suelo, cabizbajos, recordando, pensando. Y en esto que Simón Pedro debía estar buscando una manera de desconectar y dice: “Me voy a pescar”. El resto se levanta y se va con él…
Os dejo el resto para vosotros. Disfrutad hasta la última letra de estos versículos, vale la pena:
1 Después de esto Jesús se apareció de nuevo a sus discípulos, junto al lago de Tiberíades. Sucedió de esta manera:
2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (al que apodaban el Gemelo), Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos discípulos.
3 —Me voy a pescar —dijo Simón Pedro.
—Nos vamos contigo —contestaron ellos. Salieron, pues, de allí y se embarcaron, pero esa noche no pescaron nada.
4 Al despuntar el alba Jesús se hizo presente en la orilla, pero los discípulos no se dieron cuenta de que era él.
5 —Muchachos, ¿no tienen algo de comer? —les preguntó Jesús.
—No —respondieron ellos.
6 —Tiren la red a la derecha de la barca, y pescarán algo.
Así lo hicieron, y era tal la cantidad de pescados que ya no podían sacar la red.
7 —¡Es el Señor! —dijo a Pedro el discípulo a quien Jesús amaba.
Tan pronto como Simón Pedro le oyó decir: «Es el Señor», se puso la ropa, pues estaba semidesnudo, y se tiró al agua.
8 Los otros discípulos lo siguieron en la barca, arrastrando la red llena de pescados, pues estaban a escasos cien metros de la orilla.
9 Al desembarcar, vieron unas brasas con un pescado encima, y un pan.
10 —Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar —les dijo Jesús.
11 Simón Pedro subió a bordo y arrastró hasta la orilla la red, la cual estaba llena de pescados de buen tamaño. Eran ciento cincuenta y tres, pero a pesar de ser tantos la red no se rompió.
12 – Vengan a desayunar – les dijo Jesús. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: “¿Quién eres tú?”, porque sabían que era el Señor.13 Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio a ellos, e hizo lo mismo con el pescado.
Juan 21:1-12
Precioso. Jesús había preparado un pescado encima de las brasas y un pan y los llamó a desayunar.
¿No daríais todo lo que tenéis por poder vivir ese momento?¿No os dan envidia (sana) los discípulos en ese momento?
Para la semana que viene os hablaré de la conversación de Jesús con Pedro que sigue a continuación de este texto.
¡Que Dios os bendiga! i Bona setmana a tothom!
Germán Talón R.
Apr 24, 2010 @ 21:31:31
ccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuullllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll es mui vueno ke ecsistan estas pajina