¿Puedo tener envidia de los discípulos?

1 Comentario

Perdonadme el título, pero desde que leí por última vez el capítulo 21 del evangelio de Juan no hago más que darle vueltas. ¡Qué preciosidad de capítulo!. Creo que es una concesión que Juan quiso dar como “compensación” por todos los momentos que pasaron junto a Jesús. Es un capítulo precioso que alguna vez me ha hecho saltar las lágrimas de emoción al imaginar la situación.

Ya veréis:

Imaginaos, los discípulos, reunidos al lago del lago Tiberíades, recordando con nostalgia y tristeza a Jesús, con el cual tanto tiempo y tantas experiencias habían pasado. Ya no estaba con ellos. No se si mientras estaban juntos en ese momento hablaban, o miraban hacia el suelo, cabizbajos, recordando, pensando. Y en esto que Simón Pedro debía estar buscando una manera de desconectar y dice: “Me voy a pescar”. El resto se levanta y se va con él…

Os dejo el resto para vosotros. Disfrutad hasta la última letra de estos versículos, vale la pena:

1 Después de esto Jesús se apareció de nuevo a sus discípulos, junto al lago de Tiberíades. Sucedió de esta manera:

2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (al que apodaban el Gemelo), Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos discípulos.

3 —Me voy a pescar —dijo Simón Pedro.

—Nos vamos contigo —contestaron ellos. Salieron, pues, de allí y se embarcaron, pero esa noche no pescaron nada.

4 Al despuntar el alba Jesús se hizo presente en la orilla, pero los discípulos no se dieron cuenta de que era él.

5 —Muchachos, ¿no tienen algo de comer? —les preguntó Jesús.

—No —respondieron ellos.

6 —Tiren la red a la derecha de la barca, y pescarán algo.

Así lo hicieron, y era tal la cantidad de pescados que ya no podían sacar la red.

7 —¡Es el Señor! —dijo a Pedro el discípulo a quien Jesús amaba.

Tan pronto como Simón Pedro le oyó decir: «Es el Señor», se puso la ropa, pues estaba semidesnudo, y se tiró al agua.

8 Los otros discípulos lo siguieron en la barca, arrastrando la red llena de pescados, pues estaban a escasos cien metros de la orilla.

9 Al desembarcar, vieron unas brasas con un pescado encima, y un pan.

10 —Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar —les dijo Jesús.

11 Simón Pedro subió a bordo y arrastró hasta la orilla la red, la cual estaba llena de pescados de buen tamaño. Eran ciento cincuenta y tres, pero a pesar de ser tantos la red no se rompió.

12 – Vengan a desayunar – les dijo Jesús. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: “¿Quién eres tú?”, porque sabían que era el Señor.13 Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio a ellos, e hizo lo mismo con el pescado.

Juan 21:1-12

Precioso. Jesús había preparado un pescado encima de las brasas y un pan y los llamó a desayunar.

¿No daríais todo lo que tenéis por poder vivir ese momento?¿No os dan envidia (sana) los discípulos en ese momento?

Para la semana que viene os hablaré de la conversación de Jesús con Pedro que sigue a continuación de este texto.

¡Que Dios os bendiga! i Bona setmana a tothom!

Germán Talón R.

Bona Setmana a Tothom!. La verdad por encima de todo.

No hay comentarios

Antes que nada: espero que el tema de la nieve no os haya complicado la vida demasiado.

A veces nos da miedo enfrentarnos a la gente (no creyente) porque nos da un no sé qué decirles que si no se convierten se van de cabeza a la condenación eterna. Sabe muy mal decirle a un amigo que estimas que si no se convierte, su camino se separará del nuestro eternamente: él se irá a disfrutar de una eternidad de soledad y sufrimiento y nosotros a disfrutar de la presencia de Dios.

Si en lugar de amigos, son “enemigos” todavía es peor, porque como somos ovejas (a veces más bien borregos) por miedo a crear confrontación, nos escondemos y tratamos de llevar el evangelio con sutilezas y de manera indirecta para no “liarla”.

Aún para estas cosas, Jesús nos da un ejemplo impresionante. Si no, fijaos como se comportó un día que un fariseo lo invitó a comer a su casa:

37 Cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer con él; así que entró en la casa y se sentó a la mesa.

38 Pero el fariseo se sorprendió al ver que Jesús no había cumplido con el rito de lavarse antes de comer.

39 —Resulta que ustedes los fariseos —les dijo el Señor—, limpian el vaso y el plato por fuera, pero por dentro están ustedes llenos de codicia y de maldad.

40 ¡Necios! ¿Acaso el que hizo lo de afuera no hizo también lo de adentro?

41 Den más bien a los pobres de lo que está dentro, y así todo quedará limpio para ustedes.

42 »¡Ay de ustedes, fariseos!, que dan la décima parte de la menta, de la ruda y de toda clase de legumbres, pero descuidan la justicia y el amor de Dios. Debían haber practicado esto, sin dejar de hacer aquello.

43 »¡Ay de ustedes, fariseos!, que se mueren por los primeros puestos en las sinagogas y los saludos en las plazas.

44 »¡Ay de ustedes!, que son como tumbas sin lápida, sobre las que anda la gente sin darse cuenta.

45 Uno de los expertos en la ley le respondió:

—Maestro, al hablar así nos insultas también a nosotros.

46 Contestó Jesús (aquí nosotros podríamos haber dicho: perdonad, no era mi intención):

—¡Ay de ustedes también, expertos en la ley! Abruman a los demás con cargas que apenas se pueden soportar, pero ustedes mismos no levantan ni un dedo para ayudarlos.

47 »¡Ay de ustedes!, que construyen monumentos para los profetas, a quienes los antepasados de ustedes mataron.

48 En realidad aprueban lo que hicieron sus antepasados; ellos mataron a los profetas, y ustedes les construyen los sepulcros.

49 Por eso dijo Dios en su sabiduría: “Les enviaré profetas y apóstoles, de los cuales matarán a unos y perseguirán a otros.”

50 Por lo tanto, a esta generación se le pedirán cuentas de la sangre de todos los profetas derramada desde el principio del mundo,

51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que murió entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que de todo esto se le pedirán cuentas a esta generación.

52 »¡Ay de ustedes, expertos en la ley!, porque se han adueñado de la llave del conocimiento. Ustedes mismos no han entrado, y a los que querían entrar les han cerrado el paso.

53 Cuando Jesús salió de allí, los maestros de la ley y los fariseos, resentidos, se pusieron a acosarlo a preguntas.

54 Estaban tendiéndole trampas para ver si fallaba en algo.

Lucas 11:37-53

Me encantó una reflexión de la predicación de David Burt dónde dijo:

“Dios nos envía como ovejas en medio de lobos, pero cuando baja el Espíritu, la oveja se convierte en león”.

Así que venga, todo el mundo a predicar el evangelio con autoridad y sin miedo.

Bona setmana a tothom!