Bona Setmana a Tothom!. El que cree en mí.
Jan 18
Cristianismo No hay comentarios
El que cree en mí, como dice la Escritura,
de su Interior correrán ríos de agua viva.
Juan 7:38.
¿Es una realidad que corren por nuestro interior ríos de agua viva? Yo creo que es así y como ríos necesitamos cauces; y es bueno saber que no hay sólo uno, sino que hay cientos de ellos dispersos por este mundo, en ocasiones tan hostil y despiadado. Nosotros deberíamos llevar esas aguas purificadoras que ayuden a los corazones afligidos.
Niños abandonados; maltratados, perdidos en medio de bosques negros y sombríos. Caminando con el miedo por acompañante y merced de “fieras y aves rapaces” que quieren robar su inocencia y con ella su alma. Estos niños son cauces que podemos encontrar en nuestro andar y hacer correr por ellos la bondad y la caridad.
Ancianos desamparados; atados a dolores permanentes y a cuerpos maltrechos por la enfermedad, sin fuerzas siquiera para sostener sus emociones. En ocasiones incomprendidos, llorando por su invalidez, no sólo física sino emocional. Necesitan de las aguas reparadoras del amor. Podemos descubrir en estos ancianos solitarios, cauces por los que hacer correr el agua de la misericordia.
Enfermos del cuerpo; conscientes de sus limitaciones, vencidos por el dolor, con el miedo apoderándose de sus mentes, deseando en ocasiones desaparecer, morir para dejar de sufrir. Que sueñan con que pronto llegue la barca de cristal que los lleve a la otra orilla. Cauces que necesitan refrescarse en los ríos de agua viva, para la restauración de sus ánimos demolidos.
Enfermos del alma; son aquellos en que su mente vaga perdida por caminos ignotos de ausencia, miedo y soledad. Son sus compañeros los días vacíos y las noches tenebrosas, llenas de espectros deambulando por su imaginación. Temen a los cantos de sirena, creyendo que tienen el poder de arrastrarlos al abismo. No conocen a Dios y posiblemente ni le busquen, nosotros sabemos, conocemos la solución. Ellos son cauces, los que no saben de Jesús y de su perdón y están necesitados de las aguas vivas de la benevolencia, la clemencia y la comprensión.
Visi Ballalta
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